De La Punta al laboratorio: estudiantes trabajarán en un ojo robótico en colaboración con la Carrera de Medicina de la UCCuyo

VECINOSDELAPUNTA.NET / 18 DE ABRIL
Lo que comenzó como una visita educativa terminó convirtiéndose en un desafío que hoy entusiasma y moviliza a un grupo de estudiantes de la EPA N°14 “Martin Luther King” de La Punta. A partir de un vínculo con la Universidad Católica de Cuyo, los alumnos se embarcaron en un proyecto tan complejo como innovador: desarrollar un ojo animatrónico capaz de replicar los movimientos del ojo humano y representar el funcionamiento de sus nervios, con el objetivo de facilitar el aprendizaje de futuros médicos.
Detrás del proyecto hay mucho más que tecnología. Para los chicos, significa poner en práctica todo lo aprendido en robótica, programación e impresión 3D, pero también animarse a cruzar conocimientos con un campo completamente nuevo como la anatomía. “Es algo muy emocionante”, cuenta Emma Figueroa, una de las integrantes, reflejando el sentimiento de un equipo que no solo construye un dispositivo, sino también una experiencia única de aprendizaje.


El desafío no es menor: el modelo debe simular no solo movimientos básicos, sino también desplazamientos complejos y el comportamiento de los nervios ópticos, algo difícil de estudiar incluso en la práctica médica tradicional. Allí es donde el aporte de los estudiantes cobra un valor enorme, demostrando que la educación técnica puede ofrecer soluciones concretas a problemas reales.
Para Mateo, otro de los alumnos, el proyecto representa una oportunidad de crecimiento: “Estamos aprendiendo mucho, no solo de lo que ya vimos en la escuela, sino también del ojo humano y su funcionamiento”. Esa combinación de conocimientos técnicos y curiosidad científica es, quizás, el motor más potente de esta iniciativa.
Impulsados por el profesor Nicolás Vinuesa y en articulación con la universidad, los jóvenes avanzan paso a paso en un proyecto ambicioso que ya deja huella. Porque más allá del resultado final, la experiencia les permite trabajar en equipo, enfrentarse a desafíos reales y descubrir que lo que aprenden en el aula puede tener impacto directo en la vida de otras personas.
En definitiva, no se trata solo de construir un ojo robótico, sino de abrir nuevas miradas: sobre la educación, la innovación y el enorme potencial de los jóvenes cuando se les da la oportunidad de crear.