Es soldado, es vecino de La Punta, y hace Patria en el rincón más austral del mundo, la Antártida

Se trata de Guillermo Ithurralde, Sargento Primero del Ejército Argentino y vecino de nuestra ciudad desde hace unos años.


Guillermo, no es la primera vez que pasa por una nota de nuestro medio, ya en otra oportunidad contamos parte de su historia, a través de un saludo que su familia quería hacerle llegar en el día de la Patria (ver nota)


En aquella oportunidad, nos habíamos enterado que un vecino de La Punta se encontraba realizando su misión del ejército argentino, nada menos que en la Antártida.


Hoy, aprovechando que su misión finalizó y está de regresó en La Punta, la ciudad que eligió para vivir con su familia compuesta por su mujer Sandra Zoplás y sus dos hijos Zoe y Tobías, es que quisimos saber un poco más de él, y de su experiencia en el continente blanco, tan recóndito lugar.


Nos acercamos hasta la licitación 7 de nuestra ciudad, y allí nos recibió Guillermo junto a su mujer.


“Hace 18 años que estoy de servicio en la fuerza” cuenta con orgullo el Sargento Primero nacido en Buenos Aires y radicado en San Luis desde el año 99.


En su experiencia pasó por Buenos Aires, La Pampa, San Luis, Córdoba y luego volvió a Buenos Aires para hacer el curso Antártico, algo en lo que hay que estar muy capacitado para superarlo y poder ir hasta el blanco continente.


“En el curso que realicé, durante un año, nos preparan para adaptarnos a un lugar que es inhóspito, de extremo frío y donde todo se complica” contó en la entrevista realizada para Vecinos de La Punta. Luego agrega “durante el curso nos interiorizamos sobre todo lo que implica la Antártida, como es la historia, los tratados, la política, la logística, flora, fauna, etc. Mi especialidad está basada en el mantenimiento de cuarteles y bases, por lo que un conocimiento en ese sentido ya poseía, por lo que me instruí más en lo vinculado a calefacción y cómo debe generarse el agua para su uso”
Recordando su paso por la base en el extremo sur de nuestra soberanía, Guillermo remarca “todo lo que es la Antártida, desde el mismo viaje, se torna complicado. En avión es un vuelo de 4 horas hasta Río Gallegos, desde allí se hace un traslado hasta Base Marambio, y desde esa base, hasta Base Esperanza es otra hora más en helicóptero. Solo se puede llegar por aire, o por vía marítima”.


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“Base esperanza , si bien es un poco más chica que Marambio, es la base donde van familias, y este año fuimos 64 personas. Alli hay incluso una escuela, la nº 38 Raúl Alfonsin. Allí hay docentes que vienen de Ushuaia” agrega.
“De la Antártida te sorprende todo, los glaciares, el mar. La fauna: pingüinos, lobos de mar, las focas. Los horarios, los días y las noches son diferentes. Para esta fecha son 24 horas de día, mientras que en invierno, cerca de mayo y junio, todo es de noche”.

Guillermo destaca la excelente convivencia que se tiene mientras se realiza la misión en la Antártida, «todos colaboramos para lograr nuestro objetivo» remarca. También habla de mucho compañerismo, y recuerda con gran alegría los últimos recuerdos antes de regresar, por ejemplo , cómo vivieron el mundial allá «lo vivimos con un gran fanatismo en la selección. Con mucha alegría y sufrimiento. Lo disfrutamos. Celebramos, lloramos y nos abrazamos todos».

Al preguntarle si volvería a la Antártida, nos contesta “Eso depende de mi evaluación durante mi estadía, mediante la calificación y nuestro desempeño podemos regresar. Gracias a Dios tuve buena calificación. Pero también depende de mi familia. Es difícil estar allá sin el contacto con ellos, las reuniones familiares”.


Guillermo, tiene un gran compromiso y vocación por lo que hace, en la Antártida su misión es reforzar nuestra soberanía y dar apoyo logístico a la ciencia que también cumple un rol importante en dicha base. El tiene fuerzas y valor para continuar esa misión. En su experiencia, ya suma el haber sobrevivido a un terremoto en el 2009 en Haití cuando realizaba una misión de paz con los «Cascos Azules».


Cuando le preguntamos que es lo inmediato que le interesa hacer estando nuevamente en la ciudad que lo abraza, nos dice “por ahora disfrutar de San Luis, y de La Punta. Acomodarnos. Hace cinco años que tenemos esta casa. La Punta fue elegida por nosotros, por la tranquilidad, siempre veníamos y nos gustó. Desde que se creó siempre la visitábamos, veníamos a tomar mates, al Cabildo, a la Casa de Tucumán. Acá, la naturaleza que tenemos es única. Hay mucha paz.

Nota realizada por Dario Irusta: Para VecinosdeLaPunta.net

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